El Principito: versión libre y musical

Asista, cautívese, y emociónese.

El domingo 19 de mayo se realizó en la Casa de la Cultura de Chiguayante una nueva versión libre y musical de “El Principito”, interpretada por la compañía de teatro “Artefacto Imaginario” con la dirección de Alfonso Esteban Lara (41 años), compuesta por un grupo de jóvenes aficionados al teatro que se tienen como fin mantener vivo este hermoso arte y llenar de emociones a la audiencia.

Con los personajes ingresando al sector del público y saludando a su audiencia se inició todo. Las sonrisas de los niños rápidamente comenzaron a iluminar todo el lugar, pues la magia del teatro ya había cubierto completamente la Casa de la Cultura de Chiguayante.

 

Sin micrófonos ambientales, los diálogos de los personajes se entendían claramente, con una modulación acorde a lo que necesitaba esta presentación para entregar un hermoso mensaje y, además, todo el potencial que tiene la obra al ser una adaptación de este clásico de la literatura que nos brindó el escritor francés Antoine de Saint-Exupéry.

Poco a poco, los personajes aparecen en escena. El Aviador, quien comienza el relato, la Flor que era todo para el Principito, la Reina acompañada de melodías marciales que nos hacían percibir la sensación de una autoridad muy solitaria, el Hombre de Negocios que lleva a recordar a los vicios de la sociedad, el Bebedor que evade sus problemas  con el vino y el Farolero, entregando ritmos nostálgicos y melancólicos.

Fuera de los protagonistas, es imposible no detenerse en el importante trabajo del conjunto de bailarines que ocupaban correctamente el espacio con coreografías y movimientos perfectamente acordes a las temáticas de cada canción, cada uno interiorizado en su personaje con expresiones faciales y corporales que reflejaban un compromiso total con la obra y con el mensaje de cada escena.

A medida que la historia avanza, se logra percibir el desarrollo de los personajes. El Principito, por ejemplo, pasa de estar lleno de dudas a meterse de lleno en la historia de cada uno de los protagonistas para aconsejar y mantener una actitud más segura ante cada mundo que recorre y ante cada persona que conoce.

 

Pero toda gran historia debe tener un gran conflicto, por lo que no todo es luz en este viaje lleno de experiencias. La aparición de la Serpiente con movimientos de vaivén corporal, la expresión seria, ojos entrecerrados y mirada penetrante, daban la impresión de que en cualquier momento se decidiría a atacar pero, como las serpientes, ella aguarda, calcula, saborea su presa y planea su estrategia decidiendo el momento perfecto para abalanzarse contra ella… y ese, justamente, no era el momento, aunque la tensión estuvo todo el tiempo presente.

Una de las relaciones forjadas en esta historia a destacar es la del Principito con el Zorro, pues es la más cercana, una relación de conocimiento y realidades dispares pero que, al conocerse más profundamente, la impresión para el espectador es que nacieron para ser amigos, parecían necesitarse mutuamente, por lo que esta nueva amistad surge de manera muy natural.

El viaje de nuestro protagonista lo lleva a abandonar ese lugar en donde tan cómodo se sintió, pero no sin antes recibir, quizás, el consejo más importante de la historia de la literatura: lo esencial es invisible a los ojos.

Todo pudo haber finalizado de la mejor manera, con un viaje cargado de experiencias positivas y aprendizaje, pero la música tétrica de tintes góticos acompañada de una letra envuelta en ironía acompañada de movimientos corporales violentos nos dan a entender que ella ha reaparecido: la serpiente.

El diálogo entre ambos es reflejo la personalidad del personaje y de sus características a la hora de atacar, pues es cariñosa si a su presa se quiere acercar, tal como la muerte y el simbolismo que esta representa para la vida del humano. A pesar de que ella mata al Principito, es este último quien le permite morderlo para, de alguna forma, liberarlo. 

Al caer, los personajes rodean el cuerpo sin vida de nuestro héroe mientras la serpiente observa como su veneno le permite al Principito volver a su planeta. Al final, lo esencial fue invisible a los ojos.

De manera clara debo decirlo: recomiendo esta obra. Apta para todas las edades, con un bello mensaje, un elenco profesional en lo que hace, un director que es capaz de dirigir a este grupo de aficionados al teatro. A esta obra se puede asistir solo, con amigos, familia y niños de todas las edades debido a la pureza de la historia. 

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Publicado por: Lindberg

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